Patrones de alimentación saludable. Parte 3

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Cuando hablamos de patrones saludables y de elegir el que más nos convenga, todavía lo hacemos a través de nuestros gustos o afinidad por los alimentos.

No basta con tener buenos sentimientos hacia los animales y decidir hacer un Patrón vegetariano, también tenemos que estar dispuestos a consumir muchas verduras y frutas, debemos llevarnos bien con las legumbres y despedirnos de las carnes.

Algunas personas empiezan muy decididas y pronto se dan cuenta de que no lo pueden conseguir y que se sienten mal si no consumen proteínas animales.

De igual manera, si no me gusta la manteca, la palta, las nueces y no conozco el aceite de coco me va a ser muy complicado poder seguir un plan Keto.

No importa lo bien que le va a mi amiga vegana o al chico que conocí en el gimnasio que me habló de las maravillas Keto, por ahí esos patrones no son para mí.

Los humanos somos omnívoros, es decir podemos comer de todo, Lo cual no significa que todo sea bueno para uno.

Por eso hay alimentos que nos gustan más o nos caen mejor. Y por ahora es un adecuado sistema de elección que va quedando obsoleto lentamente.

 

Hace más de 5000 años, había en la tierra grupos de humanos (muy separados entre sí) que comían alimentos muy diferentes. Los Inuit en el Ártico se alimentaban solamente de  pescado y los pueblos que estaban en Europa consumían leche y cereales. En África había tribus que consumían cereales y otras solo carne.

En estos grupos la disponibilidad de alimentos hacía la selección, y la ingesta constante de los mismos fue provocando modificaciones en nuestros genes, para metabolizar mejor los alimentos habituales y dejar de metabolizar aquellos casi desconocidos.

Un ejemplo de esto es la intolerancia a la lactosa, que es el azúcar de la leche, que está formado por glucosa y galactosa. Para separar estos monosacáridos se necesita una enzima llamada lactasa, que se produce en las células del intestino delgado.

Existe un gen de la lactasa, que a veces se encuentra modificado y eso genera una alactasia, es decir no se produce lactasa y por lo tanto hay “intolerancia a la lactosa” lo que trae molestias digestivas como diarrea inmediata al consumo de leche.

El 60% de la población asiática tiene modificaciones a este gen, motivado por el escaso consumo de estos alimentos luego de la lactancia.

 

En un futuro bastante cercano, tendremos una alimentación más personalizada de la mano de conocer nuestras variaciones genéticas (la Nutrigenómica) y cómo impactan sobre ellas los alimentos,

Además de conocer el impacto de los alimentos sobre nuestros genes y las variantes de los mismos, tenemos que conocer a otra parte integrante de nuestros genes…nuestra Microbiota.

La Microbiota es el conjunto de gérmenes que se encuentran en el colon, que suman aproximadamente unos 2 kg, que varían según cada individuo, condicionando de manera importante su salud y su enfermedad. El conocimiento cada vez mayor de ellos nos amplía el entendimiento sobre cómo se termina de metabolizar nuestra ingesta.

El cuerpo humano tiene una relación células humanas/células bacterianas de 1/1. .

 

Decir que somos lo que comemos es muy escaso; no nos representa.

Somos lo que comemos, los genes y sus variaciones que heredamos, la Microbiota que nos acompaña, las hormonas que secretamos y los neurotransmisores que producimos en el día a día.

Es decir…. somos seres complejos.

Dra. Estrella Menéndez

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